(Nótese cómo especifican: "ilegales". Porque todos sabemos que estos muchachos, cuando salen con sus puños americanos a "limpiar" las calles y liarla donde proceda, le preguntan al que toque: "Oiga, ¿Ud. es inmigrante legal o ilegal"?)
Cualquiera que pasee entre Serrano y Manuel Becerra, desde Ayala a Sainz de Baranda (para los que no son del Foro, una zona de 7x7 manzanas, más o menos) verá cartelitos parecidos: cuando no son de alguna de las ochocientas Falanges, será de algún "Partido Nacional de...".
En este contexto, a nadie le sorprendería que llegase el Tío Mariano intentando pescar votos con la famosa propuesta del contrato para inmigrantes.
Pero Mariano apuntó mejor que nuestros alegres muchachos: Goya, Madrid y, en general, cualquier zona de España con dinero -o pretensiones- lo tiene ya ganado, pero ¿qué pasa con el resto? Está claro que lo lleva más cruda con la gente que, sin tener pretensiones ni medios de rico, sí tenga una cierta cultura y un trabajo relativamente cualificado, pero en el lumpen hay votos para aburrir. Y ¿quién es el lumpen? Los que se pelean con los inmigrantes por los trabajos que ni dios quiere.
-Paaaapaaa, dame argo pa' salí, que la Yeni no me quié dar na'...
-Puto Kevin..., ¡trabaja, coño!
-¡Que no pueoooo! Mira, papa, que son los panchitos que quitan to'er trabajooooo!
Y ahí entra Mariano, prometiendo que echará de España ni se sabe cuántos inmigrantes. Lo que Kevin no ha pensado ni por asomo es en estudiar, claro, pero es que para sus padres es caro pagarle los libros al gandul de su hijo y buscarle una FP después. Lo que Mariano no les cuenta es que ni con inmigrantes ni sin ellos va a encontrar trabajo escoria como Kevin. Lo que tampoco les cuenta es que según se vaya privatizando la educación y deteriorando lo que quede de la pública, bastante más complicado lo tendrá. Pero es más fácil invertir en campañas sobre "contratos de inmigración" que en educación y más fácil llamar escoria al que no puede votar que al lumpen con voto.
Y, si os apetece, retomamos lo del contrato -que he caído en que por aquí no había dicho ni pío-, porque yo directamente ni lo entendía.
Bien, por contrato, un inmigrante made in Mariano debería firmar varias condiciones previas a la renovación de su permiso de residencia:
- Obtener un trabajo en un tiempo prudencial o abandonar el país.
- Expulsión directa al inmigrante que delinca.
- Respeto por las costumbres españolas: nada de ablaciones, ni robos,...
- Higiene.
Y lo que yo no entiendo es por qué en los cuatro días siguientes a las declaraciones de Mariano, en vez de tanta gilipollez sobre el supuesto fascismo de la propuesta (oh, cielos, oh, cielos), no le han recordado un par de cositas...
1) Las diferencias de cifras de inmigración y expulsiones entre la última legislatura de Aznar y ésta de Zapatero (ver último párrafo): no basta con que las diga El País en una noticia , señores, se va a los mítines con los números aprendidos y se repiten. Y no la tontería de "es que sois unos fascistaaaas"... y no porque no sea cierto, sino porque eso no le importa lo más mínimo a la gente a la que iba dirigida el mensaje del "contrato".
2) Lo más importante: que lo que tenía sentido de la propuesta YA SE ESTABA APLICANDO. Y mediante una ley, no un puto contrato. Y lo que era estúpido hace seis años, sigue siendo igual de estúpido ahora.

